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viernes, 8 de diciembre de 2023

La FEV lamenta el fallecimiento de Pau Roca, quien fuera secretario general de la organización durante 27 años

 


La Federación Española del Vino, su presidente y Comisión Ejecutiva, el conjunto de bodegas asociadas y todo el personal de la FEV lamentan con gran tristeza la noticia conocida hoy del fallecimiento de Pau Roca Blasco, quien fuera secretario general de esta organización durante 27 años, desde 1992 y hasta 2018. Desde el 1 de enero de 2019 era director general de la Organización Internacional de la Viña y el Vino, la institución mundial más importante en el sector vitivinícola y referencia en el ámbito científico técnico, siendo el primer español en alcanzar este hito en sus cien años de historia y cuyo mandato finalizaba en apenas unos días.

Gran conocedor del sector vitivinícola mundial en sus distintos aspectos y problemáticas, su formación científica le ha permitido a lo largo de su carrera y sus distintas posiciones orientar las respuestas ante los retos del viñedo frente a problemas de gran calado, como el cambio climático, y le han convertido a lo largo de estos años en una figura de referencia en el sector vitivinícola español e internacional.

Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Barcelona y diplomado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Pau Roca (Reus, 1958) fue, desde 1992, secretario general de la Federación Española del Vino (FEV), principal representante del sector bodeguero español. Al frente de la FEV, Pau Roca trabajó para impulsar el crecimiento, competitividad y rentabilidad de las bodegas españolas y de la industria vitivinícola en general, y su labor ha contribuido notablemente a que el sector vitivinícola español sea actualmente un sector líder, pionero en muchos aspectos, dinámico y competitivo.

La FEV quiere enviar también sus condolencias y acompañar en su dolor a su mujer Diana y a sus tres hijos, además de al conjunto del sector vitivinícola, en el que desempeñó un papel clave durante más de tres décadas.

La FEV lamenta el fallecimiento de Pau Roca, quien fuera secretario general de la organización durante 27 años


sábado, 5 de diciembre de 2020

El enyesado, una práctica vinícola genuinamente jerezana, con más de 20 siglos de tradición

 



El consejo regulador y la universidad de Cádiz logran oficializar a nivel

mundial esta práctica secular de la vinicultura del Marco de Jerez, ya

descrita por Columela


Jerez, 4 de diciembre de 2020. El pasado 26 de noviembre, en el curso de la Asamblea General

de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) quedó finalmente aprobada la Monografía del

Sulfato de Calcio, en la que se contiene la ficha técnica del yeso que puede ser utilizado en la tradicional

práctica jerezana del enyesado. De esta forma queda incorporada al Codex Enológico Internacional y su

utilización queda aprobada para los vinos destinados a cualquier lugar del mundo. Hasta ahora, el

enyesado era una práctica autorizadas exclusivamente en la Unión Europea, aunque sin concretar la

composición del producto. La aprobación por la OIV culmina un largo y arduo trabajo que comenzó en el

año 2015, cuando el Consejo Regulador encomendó la tramitación y defensa de la solicitud ante la OIV a

un grupo multidisciplinar formado por investigadores de varios departamentos de la Universidad de

Cádiz y técnicos de varias bodegas de la zona, en el que también han participado fabricantes de yeso,

coordinados por el profesor Juan Gómez Benítez.

El enyesado es una práctica tradicional que hunde sus raíces en la noche de los tiempos y que fue

descrita en detalle por Columela en su magna obra “De Re Rustica”, uno de los más importantes

tratados romanos de agricultura, escrita en el siglo I. También hay referencias a su uso previo por los

griegos, como escribió en el año 1869 Don Balbino Cortés y Morales en su obra “Tratado de Vinificación

o Arte de Hacer el Vino”, donde describe el uso del yeso en los vinos de Chios, los de Soros, y al famoso

vino de Cefalonia, llamado crassiliático ó “del sol”.



Pero seguramente esta práctica tendrá raíces aún más antiguas. De hecho, Columela se basó para su

libro en varias obras anteriores, entre ellas la del cartaginés Magón, obra desgraciadamente

desaparecida, que recogía todo el conocimiento fenicio sobre la agricultura y la elaboración del vino. Por

lo que es posible que los fenicios que trajeron las viñas domesticadas a nuestras tierras ya utilizaran el

yeso para elaborar sus vinos en los lagares de la bodega fenicia del Castillo de Doña Blanca, la bodega

conservada más antigua de occidente, ubicada ente Jerez y El Puerto de Santa María. La utilización del

yeso se generalizó en época romana y su utilización se ha mantenido hasta tiempos recientes en

diferentes vinos como los de Oporto, aunque en la actualidad prácticamente solamente se utiliza en los

vinos de Jerez.


Pero no todo han sido alabanzas y parabienes para el yeso, pues en alguna ocasión se ha cuestionado la

salubridad de los vinos de Jerez debido al uso del yeso. En 1872 los científicos alemanes afincados en el

Reino Unido Johan Ludwig Wilhem Tudichum y August Dupree publicaron la obra titulada “Un tratado

sobre el origen, naturaleza y las variedades de vino”, en el que denigraban a los vinos del sur en general

y desaconsejaban el enyesado. Para ello utilizaban argumentos seudocientíficos y análisis interesados

que en realidad encubrían una campaña comercial orquestada contra los vinos de Jerez en el Reino

Unido que hizo mucho daño a la imagen y las ventas de nuestros vinos en aquellos años.

Ya en tiempos más recientes D. Manuel María González Gordon, en su famosa obra “Jerez-Xerez-

Sherish” publicada en el año 1935, describió el uso que se hacía del yeso durante la pisa de la uva en los

lagares tradicionales de Jerez. Entonces se añadían con un vertedor uno o dos puñados de yeso por cada

carretada de uva de 690 Kg. Don Manuel María justificaba su uso por razones de índole práctica para

facilitar el prensado y sin entrar en razonamientos científicos. Argumentaba que se utilizaba para darle

consistencia al primer pie de uva pisada y machacada, que para su prensado se debía amontonar

alrededor del husillo del lagar, se rodeaba y envolvía con una faja de empleita y después se prensaba.

El estudio físico-químico de la actuación del yeso en el mosto lo comenzó a ofrecer Don Gonzalo

Fernández de Bobadilla, director de la Estación de Viticultura y Enología de Jerez, que publicó en 1954

en los “Anales del Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias”, junto a José María Quirós y Juan José

Serrano, un artículo que ofrecía la justificación fundamentada del efecto del yeso en el mosto. En este

trabajo se mostraba que el yeso a una dosis de unos 3 g/L hace aumentar la acidez libre del mosto, lo

que tiene una influencia favorable en la velocidad de fermentación y en las características sensoriales de

los vinos obtenidos, así como en su limpidez y brillo.

Estos estudios fueron complementados por D. Justo Casas en su libro “La Vinificación del Jerez en el

siglo XX”, que profundiza aún más en los mecanismos que controlan el efecto del yeso y propone un

método para predecir el efecto sobre la acidez del mosto. Ya en una última fase, en la Universidad de

Cádiz se realizaron detalladas investigaciones que se publicaron en prestigiosas revistas científicas

revisadas por pares que permitieron justificar ante la OIV de forma indudable la adecuación y

conveniencia de esta práctica secular.

martes, 21 de enero de 2020

CEREMONIA DE FIRMA DEL MEMORANDO DE ENTENDIMIENTO ENTRE LA OIV Y LA OMT

En el marco de FITUR, el señor Zurab Pololikashvili, Secretario General de la Organización Mundial del Turismo (OMT) y el señor Pau Roca, Director General de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV)